lunes, 19 de abril de 2010

Quien, que, cuando...

¿Quien sabe de las necesidades que pueden existir en un metro cubico de vida? ¿O de las gotas que caen en las noches mientras los sueños no quieren morir en los brazos del que está despierto? De pronto es que no escuchamos los gritos de auxilio que se escapan en cada carcajada. Hemos dejado de sentir los latidos de un corazón que llora de hambre por amor. Se nos ha olvidado que podemos sembrar arboles frondosos en medio de desierto soleados en el mar. Ya no sabemos como funcionan las alas, dejamos de producirlas y ahora solo nos limitamos a mirar al suelo.

Será que Cristo dijo mal las palabras: Ama a tu prójimo como a ti mismo. O es que se nos ha olvidado vivir de la esperanza, saber que en Esperanza fuimos Salvados. Y todo esto es un recuerdo, o el recuerdo de un recuerdo.

No dejemos que el genio maligno nos engañe, no permitamos que la duda fracture nuestra fe. Amarrémonos a la Oración y pongámonos el paracaídas del amor. Recordemos y tatuémonos en nuestra sangre que Solo Cristo nos da la Felicidad.

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