lunes, 26 de abril de 2010

Ángeles celestes con actitudes demoniacas...

Muchos creemos en los Ángeles o por lo menos tenemos un pequeño conocimiento de ellos. Por lo general decimos que son criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos, también decimos que son los mensajeros de Dios y pare usted de contar. Casi siempre hablamos de los Arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel, cada uno con su significado especifico.
Hoy el cine vende y mucho, más aun con los loables efectos especiales, con los cuales se pueden recrear escenas nunca antes imaginadas, desde crear un planeta (Avatar y su planeta Pandora), como personajes digitales en su totalidad que interactúan con actores de carne y hueso (Gollum del Señor de los Anillos), sobrarían los ejemplos. No me quejo de ello, es bueno, a mi particularmente me gusta el cine.
A lo que quiero llegar con todo lo que he dicho es a la imaginación absurda de algunos escritores y directores. Que con las ganas de vender y ganar dinero hacen e inventan cualquier disparate. Son temas tan incoherentes que el que no sabe cae por incauto y lo cree, pero al que ha podido leer o estudiar un poco, sabe la clase de mentira que le están pintando. Me quiero referir a dos películas que he visto y tocan el tema de los ángeles, Constantine y Legión de ángeles. En ambas hay rebelión de estos, cosa mas tirada de los pelos. Por un lado Gabriel (Constantine) quiere que nazca en la tierra el hijo del demonio, que cosa he. Por otro lado, una lucha entre Miguel y Gabriel (Legión de ángeles) donde uno mata al otro por cumplir la supuesta voluntad de Dios. No lo niego ambas películas tienen buenos efectos, vestuario, banda sonora y hasta buena fotografía. Pero la esencia de la película nada que ver con lo teológico u ontológico de estas criaturas.
Sepamos y entendamos hermanos y hermanas que los Arcángeles (ángeles) son ontológicamente obedientes a Dios, por ende son buenos, es decir gozan de la esencia de Dios, gozan de poderle contemplar día a día. El Padre Fortea, nos dice que un ángel después de haber visto a Dios, jamás podrá escoger algo que le ofenda lo mas mínimo. Pues la inteligencia comprendería que seria escoger estiércol frente a un tesoro. El pecado después de ese momento es imposible. El ángel antes de entrar al cielo, comprendía a Dios, comprendía lo que era, lo que suponía su santidad, omnipotencia, sabiduría, amor… Después de ser admitido a contemplar su esencia, uno no solo le comprende, sino además le ve. Es decir, ve su santidad, su amor, su sabiduría, etc., etc. El espíritu al ver aquello se llena de tal amor, de tal veneración, que jamás, bajo ningún concepto, quiere separarse de ello. Por eso el pecado pasa a ser imposible.
Pidamos al señor que también nosotros seamos como Ángeles no como cineasta o escritor de estas películas, que nuestro amor por Él nos ayude a aborrecer el pecado y que su Santo Espíritu nos enseñe a comprendería que seria escoger estiércol frente a al tesoro de su amor.
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