miércoles, 7 de abril de 2010

Amigos incomparables...

Hay personas que conoces durante un buen rato de tu vida y sin embargo día a día te asombras de lo especial que es esa persona para ti.

Otras que ves crecer y de la noche a la mañana ves a un Hiperion que te sobrepasa en estatura y hasta en algunos conocimientos.

He conocido a Tomas Eduardo desde que tenía 10 u 11 años si no me equivoco. Excelente alumno de Catequesis y muy preguntón de Confirmación (soy su padrino). Un católico que lleva una relación muy personal y particular con el Señor.

Hoy en día veo a un joven que lucha en las arenas de la universidad por sobresalir y marcar la diferencia. Un joven que dice ser feliz en lo que hace. Mas que padrino trato de ser su amigo, no es fácil serlo hoy en día, pido a Dios que lo cuide y lleve por el camino correcto.

Hablando de amigos, (tema que me apasiona) hoy escuchando una canción recordé el pasaje bíblico de Marcos 2:1-5 (el paralítico al cual los Amigos bajan por el techo). Tenemos a cuatro hombres que están cargando con un amigo que está lisiado, lo suben a la camilla: Llegan a lugar donde está Jesús hablando, pero hay tanta gente que no pueden entrar (obstáculos). Los vencen dando la vuelta por la casa, logran subir al techo, hacen un agujero allí, y lo bajan. (estos amigos si que se amaban). Jesús al ver la fe de los cuatro hombres que bajan al paralítico, le dice a éste: "tus pecados te son perdonados", y el hombre es sanado. Hermoso pasaje, uno de mis favoritos en cuanto a lo que es capaz de hacer un amigo por otro.

Siempre existirán los límites y en este caso el techo es uno de ellos, este representa algo que nos detiene y nos frena. Siempre tendremos un techo que es dificultad. Pero no nos apesadumbremos, detrás de cada techo tenemos siempre una bendición. Y cuando nos arriesgamos a romper ese techo de dificultades, de límites, El Señor Jesucristo siempre nos estará esperando allí. Él nos espera detrás de cada límite que sobrepasamos, detrás de cada problema que superamos. Animo tienes potencial (verdad Albertus).

Una oración para mi...

Publicar un comentario