viernes, 19 de febrero de 2010

Cuaresma...

El inicio de la cuaresma implica una serie de compromisos que al final repercuten en la vivencia activa de la Pascua. Sin una buena cuaresma es imposible hablar de unas Felices Pascuas de Resurrección, seriamos como una enorme y hermosa casas de esas que ponen de muestras para decirle a los compradores que así serian las que construirán en dicho conjunto residencial.

En esa casa de muestra, todo seria sumamente hermoso, lujoso, pero no se puede habitar, es una CASA DE MUESTRA o de lujo, lo que allí hay es pura apariencia. Hermanos y hermanas así termina en muchas ocasiones nuestra pascua, en puro buche y pluma (como dice mi abuela). Apariencias de vivir el momento pero que en verdad no es cierto.

Debemos esforzarnos en hacer vida en nosotros las palabras de Isaías (58, 1-8) que nos invita al ayuno y a la conversión.

Cuarenta días Señor, me das de tu amor,

Para acrisolar lo que debería ser Yo.

En alto precio me has liberador,

Soy un esclavo del pecado rescatado,

Manumitido por tu inapreciable amor.

Ya la esclavitud no tiene dominio sobre mi yo,

Ahora solo sirvo a un solo Señor y dador de Vida,

Jesucristo nuestro Señor. Amen.

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