viernes, 1 de enero de 2010

Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.


¿Por qué ya nada es igual a lo de antes? ¿Por qué ya la vida suena tan diferente? Solo encuentro tranquilidad y felicidad en ti amado Jesús.

El aire solo alimenta en tu presencia y la luz ilumina solo si llega de ti. La calma precede a la angustia que solo tu borras. Y la alegría se hace vida en tu presencia.

Aun es Navidad, es tan fuerte el resplandor que su pregón se escucha en nuestra Iglesia. Tu ternura Niño lindo eclipsa mi vida y me deja lleno de tu resplandor. Ayúdame a poder irradiar tanta alegría a mis hermanos.

Santa María Madre de Dios, intercede por mí ante tu amado hijo. Teotokos cuida la vocación que tan indignamente me ha otorgado tu hijo.

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