domingo, 9 de agosto de 2009

Pan de Vida...


El hambre hace mella en nuestras vidas, es algo inevitable en nuestro organismo y sistema, hay hambre de alimentos nutritivos al cuerpo; pero al hambre que me refiero no se sacia con cualquier comida o disfrute material.

Este tipo de hambre puede solaparse en un vicio mortal y terrible capaz de devorar nuestra inteligencia, familia y hasta nuestra vida.

Es necesario buscar entonces un alimento que calme nuestro apetito y hoy Cristo en la liturgia dominical nos los dice muchas veces: “Yo soy el pan de Vida”.

Hermanos acudamos a Él, a Jesús Pan de Vida, y así saciar esta hambre capaz de someternos a los actos más viles por conseguir saciar momentáneamente este apetito.

No busquemos migajas que no nos alimentan, busquemos al único pan verdadero Jesucristo nuestro salvador.

Ya saben oren por mi fidelidad, Dios los bendiga.

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