lunes, 10 de agosto de 2009

“Assum est, inqüit, versa et manduca”


San Lorenzo nació según unas fuentes en Huesca, pero según otras citan la ciudad de Valencia en el año 225 D.C. Si que se sabe seguro, que los padres de San Lorenzo, los también santos: San Orencio y Santa Paciencia, sí serían de Huesca, y habrían llegado a la ciudad de Valencia por motivo de diversas persecuciones.

En el año 258, Sixto fue nombrado Papa y este ordenó a Lorenzo como diácono. Su función era la de administrar los bienes y tesoros de la Iglesia y el cuidado de los pobres. Por esta labor, es considerado uno de los primeros archivistas y tesoreros de la Iglesia, y es el patrón de los bibliotecarios y estudiantes.

Entre los tesoros de la Iglesia confiados a Lorenzo se dice que se encontraba el Santo Grial, la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena, y que consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos. En concreto, se supone que el Santo Grial estuvo en el monasterio de San Juan de La Peña hasta que, por orden de Sixto II fue llevado a Valencia; lugar en el que se encuentra en la actualidad.

Durante la persecución de los cristianos bajo la administración del Emperador Valeriano I en 258, El Papa Sixto II fue una de las primeras víctimas de esta persecución siendo crucificado el 6 de agosto.

Una leyenda citada por san Ambrosio de Milán dice que Lorenzo se encontró con Sixto II en su camino a la crucifixión, y que le preguntó: “¿A dónde vas, querido padre, sin tu hijo? ¿A dónde te apresuras, santo padre, sin tu diácono? Nunca antes montaste el altar de sacrificios sin tu sirviente, ¿y ahora deseas hacerlo sin mí?”. A lo que el Papa respondió: “En tres días tú me seguirás”.

La leyenda dice que cuando el Prefecto de Roma, exigió que Lorenzo entregase las riquezas de la Iglesia, Lorenzo reunió a los ciegos, los cojos, los viudos, los huérfanos y los leprosos y los presentó, diciendo: “Éste es el tesoro de la Iglesia.”

El prefecto entonces le dijo: «Osas burlarte de Roma y del Emperador, y padecerás. Pero no creas que morirás en un instante, lo harás lentamente y soportando el mayor dolor de tu vida».

Por tanto, San Lorenzo fue condenado a ser flagelado y morir asado sobre una parrilla, en donde padeció martirio. También cuenta la leyenda que cuando estaba ya sufriendo el martirio tuvo la fuerza de bromear diciendo: “Assum est, inqüit, versa et manduca” (asado estoy, denme vuelta y coman.)

Su santo se celebra el 10 de agosto, día en el cual según la tradición recibió martirio.

Lorenzo fue enterrado en la Via Tiburtina, en las catacumbas de Ciriaca, por Hipólito de Roma y el presbítero (sacerdote) Justino. Se dice que Constantino I el Grande mandó construir un pequeño oratorio en honor del mártir, que se convirtió en punto de parada en los itinerarios de peregrinación a las tumbas de los mártires romanos en el siglo VII.

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