lunes, 11 de mayo de 2009

Déjame entrar...


Déjame verte Señor, acariciar tu ternura y sentir tu suavidad.

Déjame contemplar tu gloria y majestad, alabarte es mi anhelo, sentirte es mi alegría.

Señor Jesús sin Ti mi vida no es vida, es tu cuerpo y sangre que me alimentan a seguirte.

Déjame descubrirte en el prójimo necesitado y hambriento de ti.

Déjame entrar en la miseria humana para impregnarla toda de ti.

Déjame llevar tu sonrisa que es felicidad y hablar en tu nombre con tus palabras.

Señor Jesús tu eres el silencio que calma la tempestad, la luz que da sentido a mi mirar; el motivo de mi decidir a seguirte.

Déjame entrar en el recinto sacro de tu presencia. Amen.


Publicar un comentario