lunes, 2 de febrero de 2009

Ruega por nosotros santa Madre de Dios

La Déesis, es una representación iconográfica tradicional de Cristo en Majestad o Cristo Pantocrátor entronizado, llevando un libro y flanqueado por la Virgen María y San Juan Bautista, acompañado a veces por ángeles y santos. En otras ocasiones, también se representa a Cristo en la Cruz, pero siempre acompañado de la su Madre y de San Juan Bautista.

La déesis es la intercesión o súplica que la Virgen dirige a Cristo. “No dejes de interceder nunca, oh Virgen ( ruega la liturgia) ante quien inefablemente has dado ha luz, el amigo de los hombres para que salve de todos los peligros a cuantos en ti se refugian”.

El icono de la déesis intenta destacar la intercesión incesante de la madre a favor de sus hijos espirituales. Su mediación es absolutamente superior a la de los demás santos, ya que ella es la Madre
La Virgen está revestida de realeza divina como lo testimonia su maphorion (manto) rojo púrpura adornado con un precioso galón. Las tres estrellas bordadas son el signo dogmático de su virginidad perpetua. El azul de la túnica muestra su piedad inmensa como el cielo.
La Virgen está inmóvil en su súplica intercesora pero actuante en su espíritu. La intensidad de su interior se refleja en su mirada suplicante, delicada y convincente que revela de manera expresiva la fuerza extraordinaria de su alma y el señorío de su espíritu sobre su cuerpo. Como si todo en ella se hubiera detenido en la espera de la respuesta divina, ya de por si descontada, a la que tiende los oídos de su alma. del Rey que intercede ante su Hijo Pantocrator, la que suplica al Hijo mayor por sus hijos menores.

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