viernes, 6 de febrero de 2009

Alegría sin limites en mi China amada

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. (Is. 5)


La realidad de la amistad es un tema del cual está impregnada toda la santa escritura, Dios se elige un pueblo y se hace amigo de ellos.

Por amigos tuvo a muchos profetas en el antiguo testamento los cuales dieron muestra de su amor para con nosotros.

Alfredo García es otro de mis amigos en el seminario, de el podría decir que es un amigo a tiempo y destiempo, que esta allí como el cajero electrónico esperando a que valla a sacar dinero, con la diferencia de que el no espera que yo le deposite nada. El se encarga de dar, dar y dar de lo que tiene, si tú le pides.

Su alegría es inigualable y muy contagiosa, aunque a veces obstina (en el muy buen sentido de la palabra) pero que más se le va a hacer somos amigos.

El es una persona de horario muy cuadrado que edifica mi vida. Aunque casi le doble en edad, por el también siento gran estima y afecto. Es un joven que se apasiona por lo que hace, fácil de hacerse amigo de los demás y guachafitero hasta los tuétanos. Y aunque las cosas estén mal te anima a seguir adelante. Alfredo Dios cuide nuestra amistad.

Publicar un comentario