domingo, 11 de enero de 2009


La comunión, mejor de rodillas y en la boca:

En febrero del 2008, el arzobispo Albert Malcolm Ranjith, número dos de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el ministerio que encabeza el cardenal Francis Arinze, invita y sugiere que el oficiante de la misa vuelva a dar la comunión en la boca de los fieles, y no en la mano, y que quienes se acerquen a recibirla se arrodillen "como acto de humildad y reconocimiento de la condición de hijos de Dios".


Veamos lo que dicen los Santos:

1- Contemplando la figura del leproso arrodillado ante Jesús nos escribe San Beda (672-735): “Aquel hombre se arrodilla postrándose en tierra, lo que es señal de humildad y de vergüenza para que cada uno se avergüence de las manchas de su vida. Pero la vergüenza no ha de impedir la confesión…”.

2- En la plaza de Tolosa, la mula del hereje Guyard se arrodilla ante el Santísimo Sacramento, colocado en la custodia que sostiene San Antonio de Padua (1195-1231).

3- Santa Catalina de Siena (1347-1380), Doctora de la Iglesia, a veces se arrodillaba para besar el lugar que había pisado un sacerdote. ¿Con qué unción recibiría de rodillas al Hijo de Dios?

4- Cuenta Sta. Brígida que en 1370 se le apareció la Stma. Virgen Maria, y le contó que había dado a luz a su Hijo sin dolores ni abatimiento, estando de rodillas en oración. Coincide con Sor María Jesús de Agreda, con Ana Catalina Emmerick y con María Valtora.

5- San Antonio María Claret (1807-1870) permaneció en El Escorial veinticuatro horas de rodillas ante el Santísimo, del Jueves al Viernes Santo. No se levanto por ningún motivo. El mismo santo, al confesar a la Reina Española, como viera que ésta lo iba a hacer sentada, le dijo: “De rodillas, Majestad. Aquí no es una Reina sino una pobrecita pecadora”.

6- Monseñor Sánchez de Castro, Obispo de Santander (España) exhortaba a sus sacerdotes a no subir al Altar sin haber pasado un rato de rodillas, haciendo la preparación próxima, y a no salir del templo sin emplear siquiera un cuarto de hora en acción de gracias, arrodillados, a la vista del Pueblo, para que aprenda el respeto con que ha de ser tratado el Augustísimo Sacramento.


Saludos a todos y que Dios los cuide.


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