martes, 18 de noviembre de 2008

Salve, Oh Puente que llevas los hombres al Cielo.


Yo sólo quiero amar a mi madre María.
Todos los otros amores son de ordenanza
y por necesarios que sean, sólo mi madre
los iluminará en los corazones que la han querido.
Por ella yo debo querer a mis enemigos
por ella he ofrecido este sacrificio,
y la dulzura del corazón y el celo de servicio,
porque se los he pedido me los ha permitido.
Y como yo era débil y todavía un malvado,
las manos cobardes, los ojos cegados de caminar,
Ella me besó los ojos, me juntó las manos
y me enseñó las palabras para adorarla.
Paul-Marie Verlaine (1814-I896)

Bendita madre gracias por llevar en tu señor virginal a Cristo Jesús, razón de nuestra salvación, motivo de mi vocación. Tomame de la mano milagro primero de Cristo.
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