jueves, 9 de octubre de 2008

Apagón


El silencio me despertó a las 5:30 una mañana. No se escuchaba el zumbido de las aspas del abanico, ni el tranquilizador murmullo de la nevera en el primer piso. Un vistazo por la ventana confirmó que un apagón había dejado a nuestro vecindario sin electricidad, justo cuando la gente se preparaba para ir a trabajar.

Me di cuenta de que los relojes despertadores no iban a sonar, y no íbamos a tener TV para ver las noticias. Las cafeteras, tostadoras, secadores de pelo y muchos teléfonos serían totalmente inservibles. Comenzar un día sin electricidad era simplemente un inconveniente y una interrupción de la rutina. Pero parecía un desastre.

Entonces pensé en las muchas veces que comienzo el día apresuradamente sin electricidad espiritual. Paso más tiempo leyendo el periódico que la Biblia. Los programas de radio sustituyen al Espíritu. Reacciono ante las personas y circunstancias difíciles con un espíritu de temor y no con el espíritu de poder, de amor y de dominio propio que Dios nos ha dado. (2 Timoteo 1:7).

Debo parecer tan desaliñado espiritualmente como una persona que se viste y se arregla en la oscuridad.

Nuestro apagón fue corto, pero queda la lección de mi necesidad de comenzar cada día buscando al Señor. Su fortaleza no es para que yo triunfe y esté bien, sino para que planifique a Cristo viviendo en su poder. -DCM

2 Timoteo 1:7
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.


Cuantas veces en nuestras vidas dejamos que la luz de Cristo se nos apague y permanecemos en penumbras, en plena oscuridad. Y es cuando la tristeza se apodera de nosotros, el mal genio y la desesperación. Hermanos, mantengámonos firmes en la oración para que el aceite de nuestra fe ilumine nuestro caminar. Dios te cuide...


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