domingo, 21 de septiembre de 2008

Ser Obrero del Señor


Dice su Santidad Benedicto XVI que para el cristiano ser obrero en la viña del Señor es ya una recompensa en esta tierra. Amen por eso hermanos, y es que a toda hora el Señor nos llama para que le sirvamos con alegría y entusiasmo.
No debemos conformarnos con obreros pasivos, inertes; hay que esmerarse por hacer cada quien su trabajo; llegar temprano, ser diligente en las cosas que me corresponden hacer, en fin ser un cristiano comprometido con lo que dice y hace. Es ser coherente en todo aspecto cristiano.
Es imposible decir: ¡No creo que el Señor me necesite para algo!, Nos explica su santidad que Dios "no tolera, por así decir, el desempleo: quiere que todos trabajen en su viña".
Todos hemos sido llamados para una misión específica, tal vez muchos ya la han descubierto, otros ni se habrán percatado de su responsabilidad. Hay que orar diariamente para que el Señor nos ilumine y así descubrir día a día nuestra misión.
Desde mi experiencia de seminarista, me siento privilegiado por haber sido llamado por el Señor, de tantas personas en el mundo, Él se fijó en mi nada, para que con su todo, Él haga maravillas. El Señor de nuestras pequeñeces hace maravillas...

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