jueves, 18 de septiembre de 2008

Para no perderme

Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya y se nubla el camino,
porque temo perder las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo y quedate conmigo.
Porque he sido rebelde y he buscado el peligro,
escudriñé curioso las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor, y quedate conmigo.

Porque ardo en sed de ti y en hambe de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa, dignate ser mi amigo.
¡Que prisa cae la tarde! ¡Quédate conmigo! Amen.
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