domingo, 3 de febrero de 2008

La conservación de la imagen de Guadalupe es inexplicable para la ciencia...

En 1531, una "Señora del Cielo" se le presentó en el Tepeyac, México, a un modesto indígena llamado Juan Diego, quien se sirvió de su "tilma", para llevarle al obispo del lugar las rosas florecidas fuera de estación, como signo dado por la Madre de Dios para confirmar la autenticidad de sus apariciones. Al abrir su manto, Juan Diego descubre impresa sobre su modesto vestido una imagen milagrosa que hasta el día de hoy se conserva perfectamente. La tilma es un vestido de poca resistencia, hecho a base de cactus, que no podría durar más de veinte años. Las copias del original, hechas, por ejemplo, en el siglo XVII no resistieron largo tiempo al paso de los años. Hoy que se celebra un Jubileo por los 475 años de ese acontecimiento, la vieja túnica de Juan Diego no muestra aún ningún signo de deterioro, lo cual es un hecho totalmente sorprendente e inexplicable.
El misterio de la imagen de María se todavía en 1936, cuando el Dr. Richard Kuhn, premio Nóbel de Química, constata que las fibras no contienen ningún colorante, ni mineral, ni vegetal, ni animal, ni, con mayor razón, sintético. Los colores forman una superficie unida, como sobre una foto, como si los tejidos de agave funcionaran como una película fotográfica, recibiendo directamente la imagen y el color sobre cada hilo; bajo un efecto de proyección misteriosa (fenómeno único y completamente inexplicable).

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