miércoles, 6 de febrero de 2008

Misericordia Señor por tu bondad, misericordia...



Hola que tal queridos amigos invisibles, Feliz inicio de cuaresma. Hermosa esta oración que rezábamos hoy en la eucaristía del miércoles de ceniza que le daba la bienvenida al tiempo de cuaresma.

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, no desea la
muerte de los pecadores sino que se aparten de su iniquidad y vivan.
Por lo tanto, le imploramos que nos conceda verdadero arrepentimiento
y su Espíritu Santo, a fin de que, complacido por lo que hacemos hoy,
el resto de nuestras vidas pueda ser puro y santo y, finalmente,
podamos entrar en su gozo eterno; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Pues pidamos también a todos los santos que nos ayuden con sus virtudes a llegar a la meta de la pascua, que a ejemplo de todos ellos podamos resucitar con Cristo nuestro salvador.

El canto de la letanía de los santos (las “Laudes Regiae”) sustituía al canto de entrada de la Misa y ahora mas en este tiempo de cuaresma es muy loable usarlo como canto de entrada. En lengua latina se pide a Jesucristo, por la intercesión de Santa María y de todos los santos, que ayudase a la Iglesia (a todos los fieles) y al Romano Pontífice: “Santa María, San José, San Juan Bautista… Ayudad a tu Iglesia, ayudad al Papa”. Esta acción litúrgica, el canto de las letanías, explica el Papa en su homilía, manifiesta una realidad profunda:
“El que cree no está nunca solo”, estamos siempre “rodeados, conducidos y guiados por los amigos de Dios”. Más aún, nosotros mismos, los bautizados, formamos parte de esta gran familia de los santos, porque el Señor nos ha hecho nacer por el Bautismo y nos alimenta y nos hace semejantes a Él por la Eucaristía. Una realidad sensible - el canto - expresa una realidad invisible: el misterio de la Iglesia como asamblea de los santos, vivificada por el agua bautismal y por la Eucaristía.






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