martes, 5 de febrero de 2008

Comamos y bebamos que ya mañana es cuaresma...


Tú que eres Cristo, el esplendor y el día,
y de la noche ahuyentas las tinieblas,
Luz de Luz que a tus fieles
cual luz te manifiestas,

te pedimos, Señor, humildemente
esta noche que estés de centinela,
en ti hallemos reposo
y la paz nos concedas.

Si se entregan al sueño nuestro ojos,
en ti vigile el corazón alerta,
y rogamos tus hijos,
Señor, que nos protejas.

Defensor nuestro, míranos, rechaza
al enemigo cruel que nos acecha
y, a quienes redimiste
con tu sangre, gobierna.

A ti Cristo, Señor del universo,
y a ti Padre, alabanza dondequiera,
y al Amor, por los siglos
loores. Amén.

Hola queridisimos hermanos en Cristo Jesús nuestro salvador, con este himno rezabamos hoy las últimas visperas del tiempo ordinario para darle paso al tiempo de Cuaresma que inicia con el miercoles de ceniza.
El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios. Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio. El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.
La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Génesis, 3, 19 y Marcos 1, 15. La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

La Cuaresma, enseña el Conc. Vaticano II, es el tiempo litúrgico en que los cristianos catolicos nos preparamos para celebrar el misterio pascual, entregándose más intensamente a oír la Palabra de Dios y a la oración, mediante el recuerdo o la preparación'del Bautismo y la Penitencia (Const. Sacrosanctum Concilium, n. 109). Tal es el sentido que actualmente tiene la Cuaresma.
Durante los primeros días de la Cuaresma, la liturgia insiste sobre todo en el valor de la penitencia y del ayuno de toda la Iglesia, como expresión de la voluntad de purificar su vida: se ruega a Dios que el pueblo cristiano siga con fidelidad el ejercicio del ayuno que se impone, que esta práctica corporal traduzca los sentimientos interiores, que se manifieste con frutos de buenas obras por las que se renueva auténticamente la vida cristiana.
Bueno sobre este tema tan importante seguiremos hablando mañana, oren por mi por favor.
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