martes, 31 de julio de 2007

Un poder que rompe y sana…

Algo que me contaron hace ya tiempo y creo que fue mi entrada numero 10 se las vuelvo a presentar:
…Hace 4 años me diagnosticaron cáncer los ganglios que tenía en la tiroides, es una glándula que está a los lados de la tráquea y en la parte inferior de la laringe. Sólo Dios sabe lo mal que estaba. ¡No todos los días te diagnostican cáncer !, no es nada sencillo aceptarlo, pero Dios es mi fortaleza, a quien voy a ir, sólo él tiene Palabras de Vida Eterna. Mi esposo no hacia ni un año que había muerto a causa de un cáncer terminal. Mi familia pensaba que me volvería loca, pero el Señor me tomó para él. Para detener la enfermedad, era necesario que me sacaran esos ganglios.
Para ese entonces estaba de párroco en mi iglesía el Padre Adolfo Tomas Villanueva. Se hizo una misa de sanación en la iglesia San Ignacio de Loyola, hoy parroquia, hija de la parroquia San Martín de Porres. Servirle al Señor en el altar ha sido mi vida y pasión desde que lo conocí. Comienza la ceremonia muy hermosa. El padre Adolfo durante la misa de sanación decide ungir con el Santo Oleo a las personas que están allí, yo como servidora del altar estaba allí. Acabado el rito, me dispongo a guardar el Santo Oleo, pero a mitad de camino me detiene el padre diciéndome: ¿Hermana, usted creía que se me iba a salvar?, yo me asusté, me di la vuelta y me dispuse a recibir la santa unción. El padre me unge y me impone las manos, luego de un rato de oración siento algo extraño y noto que al padre como que se le van las fuerzas y me digo: "ya le dio el telele al padrecito de nuevo", (el padre tenía problemas con el corazón y en reiteradas ocasiones le daban desmayos en plena misa y había que estar pendiente), mayor fue mi asombro cuando me dice: ¡Hermana, lo que usted tenía se le quitó, ya está sanada!, y me muestra el anillo de rosario que tenía en uno de los dedos de su mano derecha. El anillo era algo grueso y sin embargo se había partido en dos. ¡Hermana Dios la ha sanado, mire, mire!. Yo mas que asustada estaba asombrada de haberle robado un milagro a Dios, pero el es Dios y sabe lo que hace.
Para mayor gloria de Dios el 13 de septiembre me operaron, me sacaron los ganglios o quistes. Lo que si recuerdo y leí perfectamente fue la biopsia, la cual atestiguaba lo que ya había sucedido en la misa de sanación. “No había ningún rastro de cáncer”. Dios me sanó… Carmen Delia, servidora del Señor, para su mayor gloria. Amen.
Les dejo un video, espero que les guste..
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